El
encuentro comenzó recordando un aspecto importante del encuentro pasado, en
relación con las cosas que tiene en común el grupo, y recalcando que una
situación que los une, es la condición de ser desplazados por la violencia y
de haber sido víctimas de una u otra manera de un evento peligroso o
amenazante para la vida de cada uno. Fue un momento de bastante tensión por
el tema que se iba a tratar, porque muchas de ellas empezaron a sentirse
identificadas con las cosas que iba mencionando; contestaron las preguntas:
¿De dónde fue desplazado? ¿Qué les hace falta de ese lugar? ¿Por qué salieron
del lugar? ¿Con quién viven en este momento? No todas las participantes
respondieron a las preguntas con exactitud, pero no se les presiono porque
era el primer momento en que nuevamente tocarían y recordarían este tema,
bastante doloroso y desagradable.
Todas
las mujeres participantes son desplazadas del Tolima: Venadillo, Rovira,
Falán y Líbano. Lo que más le hacía falta a la mayoría son sus seres queridos
que algunos perdieron, su trabajo, las pertenencias y su lugar de origen.
Durante
la actividad se notó mucha tensión en las participantes y resistencia a
responder las preguntas. Tres de las
participantes se vieron muy afectadas, tristes y poco motivadas y no volvieron
a establecer contacto visual. Se hizo evidente que aún hay mucha resistencia
y evitación por parte de cada uno al hablar sobre el evento vivenciado hace
un tiempo, proceso que se toma como algo normal, se reportó mucho dolor y
rabia al pensar en esto, lo cual es un factor que se deberá tener en cuenta
para trabajar a lo largo de todo el proceso.
Para
distensionar el ambiente se procedió a la explicación del objetivo del
segundo encuentro. Se explicó lo que era un evento anormal, dando a entender
este como una situación que no pasa normalmente y que es más fuerte de lo que
una persona puede soportar. Se explicó lo que es un síntoma entendiéndolo
como el residuo de un evento traumático. Se les pregunto a las participantes
qué era el estrés. Se definió por parte de la terapeuta de lo que es el
estrés, sus síntomas, se le pidió a las participantes que fueran
identificando los síntomas con las que se sentía identificada o que hubiera
sufrido en algún momento.
Luego
de finalizar la explicación surgieron varias preguntas por parte de los
participantes, lo que hizo más enriquecedor este momento para el aprendizaje
de cada uno, preguntaron si ¿la manifestación del estrés tiene alguna
relación con la edad y etapa en la que se encontraba la persona en el momento
del evento traumático? ¿Ser joven o viejo influye en la etapa de
recuperación? Quién se recupera más rápido ¿el joven o el viejo?
Posteriormente
se dio paso a una de las dinámicas de la sesión, que consistía en la
representación de una historia de meditación llamada “Una taza de té” la cual
tenía como objetivo funcionar como componente motivacional, para que se
dieran cuenta que iban a entrar en un proceso de cambio, de educación, en
donde por medio del compartir su experiencia de vivida, podrían identificar
la normalidad de su sintomatología, como resultado de haber vivenciado un
evento traumático. El dialogo estuvo a cargo de la terapeuta. Luego se le
entrego a cada una el formato con la historia escrita; se le pidió que lo
leyeran y que comentaran lo que habían entendido del texto. Se lanzó una
pregunta ¿En qué momento les puede pasar algo así? Una de las participantes
respondió que cuando se tenían prejuicios… que afectaban nuestra vida. Se les
hicieron unas preguntas acerca de la historia: Qué relación tiene la historia
con la vida de cada uno? ¿Alguno se identificó con el profesor? ¿Qué
enseñanza les dejo?
Las
respuestas de algunos de los participantes fueron: “es importante vaciar la
taza, darnos la oportunidad de aprender” “El profesor está lleno de problemas
y los quiere compartir con los demás” “hay tantas cosas malas del pasado que
hay que vaciar la taza para mejorar”
“debemos tener el corazón y la mente abierta para recibir cosas nuevas”.
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Se
hizo evidente que aún hay mucha resistencia y evitación por parte de cada uno
al hablar sobre el evento vivenciado hace un tiempo, proceso que se toma como
algo normal, se reportó mucho dolor y rabia al pensar en esto, lo cual es un
factor que se deberá tener en cuenta para trabajar a lo largo de todo el
proceso.
En
este encuentro como se puede observar las participantes pudieron dar
respuesta a lo pedido, lo cual demuestra que si hubo entendimiento e
interiorización de la parábola, la cual se utilizó para complementar la fase
educativa e incentivar el cambio (conocimientos, actitudes, acciones).
Hay
un gran interés en cuanto al aprendizaje de nuevas cosas, las cuales les
pueden servir para el manejo de las situaciones cotidianas a las cuales se
ven enfrentados; una gran intensión y actitud de cambio frente a las cosas
desagradables que puedan estar sintiendo en estos momentos; ganas de
superarse, mediante el desahogo y liberación de cosas reprimidas, las cuales
nunca han sido expresadas y compartidas con otros. Estos resultados demuestran que a nivel de
aprendizaje han quedado claras varias cosas e introyectadas para ellas, lo
cual asegura que cada vez que sea necesario para cada uno, pondrán en
práctica lo asimilado en este momento.
Después
de finalizar el ejercicio se les entregó una hoja en blanco para que respondieran
las siguientes preguntas:
¿Cómo
se han sentido en los encuentros?
¿Fue
importante recibir información nueva acerca del tema y por qué?
¿Fue
útil la información para usted y su situación actual?
¿Con
cuál de los síntomas se identificó y cuál es el más problémico?
A
nivel general las participantes manifestaron haberse sentido muy bien en los
encuentros, porque se realizaron actividades que les gustaron y con las que
se sintieron identificadas; sin embargo otras participantes se sintieron mal
porque tuvieron que recordar nuevamente eventos que habían marcado su vida y
porque hacía mucho tiempo que no habían hablado de ese tema y esto las afecta
un poco.
Para
todas fue importante haber recibido información sobre el tema del estrés
y sus manifestaciones porque
aprendieron cosas nuevas y porque comprendieron que lo que les estaba
sucediendo era algo normal que no todas las personas lo padecen, además
consideraron importante la enseñanza de la tasita de té porque les enseño la
importancia de vaciar sus problemas, temores para de esta manera quedar más
livianas y poder tener una mente más abierta al cambio y a los nuevos
aprendizajes.
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Se
empezó la sesión recordando lo que se vio en el encuentro pasado, se
recordaron los síntomas a nivel fisiológico, cognitivo, conductual que
presenta una persona ante un evento angustiante y/o doloroso. De esta manera
se hizo conexión con el encuentro de hoy. La terapeuta resalto los beneficios
de practicar las técnicas de relajación, entre estos la toma de conciencia
sobre la posibilidad de minimizar el impacto que tienen las respuestas
ansiosas en las actividades de la vida diaria, el poder controlar y disminuir
las sensaciones desagradables sentidas cuando se está nerviosa, estresada (
aprender a controlar la respiración, reducir la tensión fisiológica),
facilitar la comprensión de la responsabilidad que se tiene sobre ciertos
estados emocionales y la oportunidad que se le presenta para modificarlos al acceder
y desarrollar otro tipo de rutinas o actividades de la vida diaria. Después
de esta explicación se procedió con la
primera relajación. Se les dijo que debían estar muy concentradas, se puso
música de fondo, las participantes se encontraban acostadas en el prado con
las manos a los lados del cuerpo. Luego cada una con los ojos cerrados y muy
relajada pensara en algo que la estuviera preocupando mucho y que pensara por
qué esto le preocupaba?. La terapeuta les explico que a continuación iba a
seguir con la técnica para aprender a tener una adecuada respiración, les
dijo que esta debía ser abdominal, tomando el aire por la nariz y
expulsándolo lentamente por la boca. Luego que cada una llevara su mano
derecha al abdomen y que sintiera como el abdomen se inflaba y se desinflaba
en cada inspiración y expiración. Debían presionar suavemente el abdomen para
hacer que el aire pasara hacia el pecho y que retuviera el aire dos o tres
segundos, luego debían expulsar el aire por la boca, suave y lentamente. Las participantes
permanecieron en completo silencio y siguieron las instrucciones al pie de la
letra. Posteriormente se di lugar a la relajación muscular. Al finalizar
todos los ejercicios se les pidió que abrieran los ojos lentamente y que
continuaran respirando como se les había enseñado.
Luego
se les pregunto:
¿Cómo
se sintieron con el ejercicio? Respondieron que bien, que no habían tenido
ninguna dificultad, que habían aprendido dos formas nuevas de relajarse, ya
que varias de ellas en el autorregistro manifestaron haber llegado
tensionadas, angustiadas.
¿Se
pudieron relajar? Todas respondieron que sí, lo cual demuestra que
entendieron las formas de afrontamiento de la respuesta fisiológica, con sus
respectivas instrucciones y que alcanzaron el nivel esperado de relajación
tanto a nivel de respiración como muscular.
¿Todos
pudieron realizar los ejercicios? Respondieron que sí, que la música les
había ayudado mucho.
¿Se
sintieron tranquilas? Respondieron que sí, que el espacio a campo abierto
había sido muy tranquilo, rico, especial y seguro para ellas.
¿Les
gustó el ejercicio? Respondieron que sí, porque esto les serviría mucho para
aprender a manejar futuras situaciones y además poder enseñarles a otros lo
que habían aprendido.
La
terapeuta las invito para que esta serie de ejercicios los practicaran de
manera constante, hasta convertirlo en un hábito.
Finalmente
les entrego y explico el Anexo C, el cual es un autorregistro para mirar los
niveles de estrés y ansiedad en los cuales estaban cuando llegaron y cómo
estos disminuyeron luego de haber realizado las dos relajaciones.
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Con
esta actividad se logró lo propuesto en un principio y fue poderlas ayudar a
relajarse y enseñarles que en las manos de ellas de una u otra manera esta la
responsabilidad de ayudarse y autorregularse. Hubo un alto nivel de
aprendizaje significativo, lo cual segura que este tipo de relajaciones serán
puestas en práctica cada vez que ellas se sientan mal, tensas, angustiadas.
Analizando
los autorregistros de las participantes se puede observar que los niveles de
ansiedad y estrés si disminuyeron de manera significativa, lo cual confirman
lo que respondieron las participantes en las preguntas realizadas.
En
general este encuentro resulto muy positivo y productivo. Todas las participantes
manifestaron haberse sentido muy cómodos y a gusto y no tuvieron ningún
problema para dejarse llevar por lo que oían, lo cual dio como resultado un
excelente nivel de relajación en todas, lo cual nos asegura que cuando estén
en una situación la cual les sea desagradable ya que les produce estrés,
miedo, ansiedad, rabia, tendrán una nueva herramienta que según la
experiencia vivida por ellas en este encuentro, les demuestra verdaderamente
que este tipo de ejercicios si pueden ser eficaces y ayudar a reducir las
sensaciones desagradables en el momento en que se estén sintiendo mal. Además
se les hizo ser conscientes de que ellos son los únicos responsables de su
salud y bienestar, y que tienen suficientes capacidades y herramientas
adquiridas en este proceso, para salir adelante y ser los propios autores de
su cambio.
El
resultado más significativo de este encuentro fueron los autorregistros
obtenidos por cada uno de los participantes. La mayoría de las participantes
llegaron con un nivel de estrés y ansiedad alto (entre 3 y 5, siendo 5 el más
alto) y al finalizar las dos relajaciones se disminuyó notablemente el nivel
de estrés y ansiedad en las mismas (todas reportaron estar en 1, siendo este
el más bajo).
En
cuanto a los objetivos de este encuentro se cumplieron todos, porque se logró
con los participantes la importancia de poder controlar su propia respiración
para tener un mejor estado de relajación y además identificar cuando se está
tensionado (dolores musculares) y como poderse autoayudar para que esto
disminuya.
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